La traición a la lealtad no merece rencor, amistad ni castigo, pues quien traiciona por sí solo termina perdiéndose en el abismo.
Quien falta a la lealtad, como espada quebrada sobre una roca, pierde aquello que le hace digno.
Y así, cuando lo que se creía amistad era solo interés, y la confianza que parece perderse nunca ha existido...
Lo que nunca se ha de perder es la dignidad ante uno mismo.
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Autor:
Jesús (Seudónimo) (
Online) - Publicado: 7 de noviembre de 2026 a las 04:04
- Categoría: Sin clasificar
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