Llevaba en la frente la escarcha y el fuego,
un halo de infancias que el tiempo sometió;
su rostro marchito pedía mi ruego
y un ciego cariño que todo venció.
Escuché las voces del mundo lejano,
creyendo que el alma no vuelve a nacer,
y fui en mi torpeza tan tierno y humano,
queriendo salvarla sin saber qué hacer.
La vi poderosa de mente y fatiga,
temblando al cruzar la penumbra enemiga,
tan joven yo mismo frente a su dolor;
hasta que su hija cruzó la espesura,
y el tiempo dobló su misterio y su cura,
fusionando en un eco mi loco amor.
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Autor:
Leoness (Seudónimo) (
Online) - Publicado: 6 de noviembre de 2026 a las 08:10
- Categoría: Amor
- Lecturas: 1

Online)
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