Leoness

Un halo de infancias

Llevaba en la frente la escarcha y el fuego,

un halo de infancias que el tiempo sometió;

su rostro marchito pedía mi ruego

y un ciego cariño que todo venció.

 

Escuché las voces del mundo lejano,

creyendo que el alma no vuelve a nacer,

y fui en mi torpeza tan tierno y humano,

queriendo salvarla sin saber qué hacer.

 

La vi poderosa de mente y fatiga,

temblando al cruzar la penumbra enemiga,

tan joven yo mismo frente a su dolor;

 

hasta que su hija cruzó la espesura,

y el tiempo dobló su misterio y su cura,

fusionando en un eco mi loco amor.