Un segundo es el hilo donde cuelga el mundo,
el parpadeo sordo con que la historia cambia de acento
y la memoria se vuelve un animal que muerde.
Un segundo es un latido de sangre tibia:
la mano que busca otra mano
en la penumbra de un cuarto cualquiera,
el milagro diminuto de seguir aquí,
respirando.
Pero también es el tajo brusco,
el metal que cruza el aire sin pedir permiso,
la cifra exacta en que se vacían
miles de pechos a la vez
bajo un cielo sin recuerdo,
sobre ciudades rotas,
como si alguien distraído
apagara interruptores en serie.
¿Qué cabe en ese hueco tan angosto?
El universo entero y su ceniza.
El tiempo no mide lo que dura,
sino lo que destruye
o salva
al pasar.
Antonio Portillo Spínola ©
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Autor:
Spinoport (Seudónimo) (
Online) - Publicado: 6 de noviembre de 2026 a las 06:22
- Comentario del autor sobre el poema: Este poema nace de una pregunta sencilla: ¿cuánto pesa un segundo? Lo solemos pensar como lo más leve, una unidad mínima que se nos escapa sin darnos cuenta. Pero en ese instante tan breve cabe todo. Un segundo puede ser la mano que encuentra otra mano en la penumbra, el simple milagro de seguir respirando. Y ese mismo segundo puede ser el metal que cruza el aire, la cifra en que se apagan miles de vidas a la vez bajo un cielo que no guarda memoria de nada. El poema avanza entre esas dos caras: lo íntimo y lo colectivo, la ternura y la violencia. La imagen de alguien que apaga interruptores en serie, distraído, quiere señalar lo más inquietante de nuestro tiempo: que la destrucción puede ser un gesto frío, lejano, casi mecánico. Al final, la pregunta se responde a sí misma: en ese hueco tan angosto cabe el universo entero y su ceniza. Porque el tiempo no se mide por lo que dura, sino por lo que nos quita o nos devuelve al pasar.
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1

Online)
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