Con los fragmentos de esperas
en la dársena del puerto,
fabrico un barco sin velas
y floto haciéndome el muerto.
Con los trozos de botella,
después de la botadura,
hago un puzle de las huellas
que dejó el tiempo que dura.
Con los rescoldos del fuego
que va dejando mi ausencia,
hago cubitos de hielo
(en justa correspondencia).
Con la brisa que me toca
cuando ya no estoy al mando,
oigo decir en tu boca:
las letras se van volando.
¿Y si escribiéramos juntos
un poema que no acabe?
Ya sabes, sin poner puntos,
que nadie encuentre la clave.
Puedo empezar una estrofa
y dejártela incompleta,
así la ( ) se mofa
de la ( ) receta.
Una letra sin aliños,
ni azúcar ni sacarina,
que le haga con dos guiños
cosquillas a la doctrina
de la verdad por delante
que firma como garante
con cerveza en ( ).
Ya verás los puritanos
llamándonos la atención
y llevándose las manos
a la cabeza: ¡traición!
Me ( ) de reírme:
¡Esto no es literatura;
sin un autor que lo firme,
qué será de la escritura!
Tomo el todo por la parte
y es la parte por el todo:
es una forma de hablarte,
o bien, dicho de otro modo,
bebamos lo que se encarte.
Otra ronda, camarero,
que no nos quedemos cortos.
La pequeña, para Porthos,
y yo me pido tercero.
Posad los vasos, hermanos.
Brindad como caballeros
chocando con nuestras manos.
Salud: Los tres mosqueteros.
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Autor:
Franjablanca (
Offline) - Publicado: 5 de noviembre de 2026 a las 12:06
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 2

Offline)
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