Cuando en la vida cotidiana de los mortales las nimiedades pierden su importancia,
por haber saboreado las fuentes del gozo y del dolor, incluso las de los propios demonios terrenales;
atravesando, en cuerpo, mente y alma, la sombra creada por uno mismo a lo largo de los años y de las circunstancias,
conquistando por ello una luz propia,no dada por orden divino, sino por el propio dios forjado en el interior;
la vida cotidiana deja de ser una simple corriente que se dirige al mar,
y cada dulzura, cada aspereza, cada placer y cada amargura forman parte del mismo vaivén...
Entre cal y arena: sabor y sinsabor del arte de vivir.
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Autor:
Jesús (Seudónimo) (
Online) - Publicado: 5 de noviembre de 2026 a las 03:53
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1

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