Jesús Ángel.

Entre cal y arena.

 

 

Cuando en la vida cotidiana de los mortales las nimiedades pierden su importancia,

 

por haber saboreado las fuentes del gozo y del dolor, incluso las de los propios demonios terrenales;

 

atravesando, en cuerpo, mente y alma, la sombra creada por uno mismo a lo largo de los años y de las circunstancias,

 

conquistando por ello una luz propia, no dada por orden divino...

 

sino por la propia lucidez y discernimiento forjados en el interior.

 

La vida cotidiana deja de ser solo corriente que se dirige al mar,

 

y cada dulzura, cada aspereza, cada placer y cada amargura forman parte del mismo vaivén...

 

Entre cal y arena: sabor y sinsabor del arte de vivir.