El soplo del tiempo, en su fugaz viaje
inacabado, se ha hecho permanente.
A veces escucho mi corazón,
vibrante manifestación de vida,
oculto en la jaula del sentimiento.
No me preocupa, pero sé que dependo
de un alambicado mecanismo eléctrico
que puede colapsar sin esperarlo.
Dependo de tantas cosas ignotas…
tantas casualidades ineludibles…
tantas incomprensibles esperanzas…
Tal vez, fuera de mí, se halle el destino.
Ignoro el cómo, dónde y cuando,
pero ¿qué importará en ese momento
si el contacto con la realidad cambia,
y percibo y palpo otras dimensiones?.
La imprevisible existencia es afecta
a las cosas que abren puertas del ser.
La desolación del desvalido permanece
como palabra significativa
impresa en la piedra impávida de la historia.
¿Puede permanecer la música fugaz
en el río del tiempo que brota de la nada,
en el aire compuesto de partículas
que se mueven caoticamente,
en el cerebro de miles de millones
de neuronas conectadas por moléculas
transmisoras de impulsos instantáneos?.
Y, sin embargo, eso sucede
y se graba en la memoria del sentimiento.
¡Qué ignorancia la mía!.
¡Qué desconocimiento de los caminos
de la vida y sus manifestaciones,
a veces insinuadas, otras precisas
en sus significados, y desapercibidas
muchas entre las nubes deshilachadas
de las interpretaciones de los expertos
que leen en el narcisismo de su ombligo.
Y en su admirable inopia se lo creen.
-
Autor:
Juan Iscar (Seudónimo) (
Online) - Publicado: 4 de noviembre de 2026 a las 15:03
- Categoría: Reflexión
- Lecturas: 1
- En colecciones: Atardecer.

Online)
Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.