Él,
llegaba siempre
a la misma hora.
Se sentaba en el banco
de madera y esperaba.
Los trenes pasaban.
Algunos sin detenerse,
otros llenos de rostros que
no lo miraban.
Y seguía allí
con los ojos en los rieles,
como si solo esperara
una bella razón para
quedarse.
L.G.
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Autor:
Lucía Gómez (
Offline) - Publicado: 4 de noviembre de 2026 a las 09:35
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 2
- Usuarios favoritos de este poema: racsonando

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