Se enciende la pantalla y se apaga la distancia,
tus mensajes de voz me huelen a café de Estelí,
mientras yo en Managua cuento las horas,
buscando tu rostro en el brillo del celular.
tus mensajes de voz me huelen a café de Estelí,
mientras yo en Managua cuento las horas,
buscando tu rostro en el brillo del celular.
Navegamos un amor de redes y pixeles,
con abrazos virtuales que viajan por señal,
tan intensos y vivos como el Momotombo,
quemando los kilómetros de este suelo nacional.
con abrazos virtuales que viajan por señal,
tan intensos y vivos como el Momotombo,
quemando los kilómetros de este suelo nacional.
Me hablas de los pinos y del frío norteño,
yo te mando el calor que respira el revés de la tarde,
somos dos puntos fijos en un mapa de ausencias,
esperando el día en que la red ya no guarde
yo te mando el calor que respira el revés de la tarde,
somos dos puntos fijos en un mapa de ausencias,
esperando el día en que la red ya no guarde
el eco de un "te quiero" atrapado en la pantalla,
para vernos de frente, sin cables ni esperas,
en una parada, bajo el sol que nos une,
fundiendo el teclado en tus manos de veras.
para vernos de frente, sin cables ni esperas,
en una parada, bajo el sol que nos une,
fundiendo el teclado en tus manos de veras.
-
Autor:
sergio Rodríguez v. (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 4 de noviembre de 2026 a las 08:42
- Categoría: Amor
- Lecturas: 1

Offline)
Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.