Almas que hicieron de la herida un canto,
proscritas por el orden y el decoro,
quemaron juventud, salud y el oro
bebiendo absenta, hastío, luz y espanto.
Baudelaire, Rimbaud y su quebranto,
Verlaine, Mallarmé y el abismo en coro,
alzaron su palabra ante el desdoro
de un siglo gris, mezquino y sin encanto.
Caminaron a ciegas al ocaso,
hermanos del silencio y la locura,
parias de los versos, ángeles caídos.
Y hoy, que el tiempo limó su triste paso,
su sombra brilla, solitaria y dura,
con versos que jamás fueron vencidos.
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Autor:
Juan Roldan (
Online) - Publicado: 4 de noviembre de 2026 a las 00:36
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1

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