Te condeno a recordarme:
en lo prohibido,
en lo indebido,
en el dolor de tu infancia,
en el trauma de tu alma,
en la delicadeza de la mentira
y en el fuego de la locura.
Te condeno a sentirme
en el silencio de tus días
y en el vacío de tu casa.
Te condeno a encontrarme
en el desorden de tus sábanas
y en la oscuridad de tu cuarto.
Te condeno a buscarme
en lo que no puedes hacerle,
en lo que no puedes decirle
y en lo que no debes cumplirle.
Te condeno a pensarme
cada vez que cruces tu puerta,
y evoques lo dulce de mis besos,
la sumisión de mi cuerpo;
que mi recuerdo habite cada escalón
que te conduzca a tu cuarto.
Te condeno a llevarme contigo
en lo inútil y en lo vano,
en lo oscuro y lo malvado,
en la sangre y en los huesos,
en la tortura y en la cordura.
Te condeno a reconocerme
en lo que se dijo
y en lo que se hizo,
en el pecado
y en lo amado.
A llevar mi nombre
preso detrás de tus labios.
Te condeno a recordarme.
©Natalia Bronstein.
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Autor:
NATALIA BRONSTEIN (
Online) - Publicado: 4 de noviembre de 2026 a las 00:09
- Categoría: Triste
- Lecturas: 2

Online)
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