Con los fragmentos de esperas
en la dársena del puerto,
fabrico un barco sin velas
y floto haciéndome el muerto.
Con los trozos de botella,
después de la botadura,
hago un puzle de las huellas
que dejó el tiempo que dura.
Con los rescoldos del fuego
que va dejando mi ausencia,
hago cubitos de hielo
(en justa correspondencia).
Con la brisa que me toca
cuando ya no estoy al mando,
oigo decir en tu boca:
las letras se van volando.
No alcanzo a ver su figura,
tan solo lo que prolonga
sobre el suelo y la espesura
una negra sombra oblonga
que se acerca muy despacio
acortándome el espacio
entre el misterio y la duda.
A mis pies, una cabeza
da paso al ave zancuda
de dos piernas avanzando
a medida que yo ando,
reclamándole certeza
a una boca que va muda;
y, poco a poco, percibo
unos ojos que relucen
a cinco metros escasos.
Tampoco resulta esquivo
poder oír unos pasos
que mis oídos traducen
como si fueran tacones
de una mujer que camine
en dirección a mi encuentro.
Y, dadas las condiciones,
sin que nada la ilumine,
admito que siento dentro
una actitud vigilante,
como un púgil en la lona,
hasta saber qué persona
es la que tengo delante.
El mundo parece ausente,
el tiempo se ha detenido;
casi la tengo de frente,
agudizo los sentidos...
¿Esas manos, ese pelo,
ese andar, esa cintura..?
Como salido del cielo,
pasa un coche y, con su faro,
distingo su dentadura
haciendo que todo fluya
porque ya lo tengo claro:
esa sonrisa es la tuya.
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Autor:
Franjablanca (
Offline) - Publicado: 2 de noviembre de 2026 a las 14:41
- Categoría: Sin clasificar
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Offline)
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