El hueso y la sal

Antonio Portillo Spínola




​Cuelga tu abrigo aún tras de la puerta,
con el peso de inviernos que descienden,
mientras afuera los vencejos hienden
la tarde hacia una luz que me desierta.
​Guarda el cajón la lima y la libreta,
tu letra de otro siglo que no cede,
y en el zócalo frío retrocede
el polvo fino que tu ausencia aquieta.
​Trago la sal que busca las esquinas,
aprieto dientes, cierro la garganta,
no permito que el llanto me desmande.
​Por dentro se derrumban las colinas,
pero el hueso sostiene lo que espanta:
esta orfandad que de callar se expande.

Antonio Portillo Spínola ©

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  • Autor: Spinoport (Seudónimo) (Online Online)
  • Publicado: 2 de noviembre de 2026 a las 05:36
  • Comentario del autor sobre el poema: En este poema he querido hablar de la orfandad a través de los objetos que permanecen cuando alguien querido ya no está. Un abrigo, una libreta o unas herramientas pueden guardar una presencia que el tiempo no consigue borrar. También he querido expresar ese dolor que uno intenta contener, apretando los dientes y guardando silencio, aunque por dentro todo se esté derrumbando.
  • Categoría: Sin clasificar
  • Lecturas: 1


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