Mientras tanto...

Andrés DC

Hay una parte de mi vida

a la que ya no puedo volver.

 

Otra permanece delante,

con las manos llenas de años

y una forma distinta de mirar lo que ve.

 

Entre ambas

he pasado demasiado tiempo

creyendo que todavía era pronto.

 

Pronto para descubrir

que también se agrieta

todo aquello que parecía eterno,

que el tiempo termina por alcanzar

incluso los lugares

donde nos sentíamos a salvo.

 

Y ahora estoy aquí,

aprendiendo a reconocer la fragilidad

en quien siempre

me pareció invulnerable.

Acostumbrándome a ser yo

quien ahora le ayude

a mantenerse en pie.

 

«No sé qué pensarías

si pudieras vernos ahora».

 

Hay algo extraño

en regresar al lugar donde fuimos niños

y descubrir que ya no queda nadie

que pueda devolvernos a esa edad.

 

Todavía hay manos que aparecen

sin que nadie las reclame.

Manos que conocen nuestros silencios,

que compartieron

buena parte del camino

y siguen sabiendo encontrar

su lugar cuando hace falta.

 

Quizá algunas historias

no terminen donde imaginábamos.

Quizá simplemente aprendan

a permanecer de otra manera.

 

Y mientras los días pasan

entre pequeños gestos

que antes parecían insignificantes,

voy comprendiendo

cuánto cambia la vida

sin que apenas nos demos cuenta.

 

«Hay una parte de ti

que sigue estando en todo esto».

 

En lo que hago,

en lo que intento,

en esta forma de cuidar

que seguramente aprendí

mucho antes de saber

que algún día tendría que hacerlo.

 

Y pienso que,

si pudieras vernos ahora,

tal vez reconocerías en mis manos

algo de las tuyas.

 

Aunque yo siga echando de menos

que fueran ellas

las que nos pudieran sostener a los dos.

Comentarios +

Comentarios1

  • huertero

    Hola Andrés
    Qué poema tan inmenso, delicado y devastadoramente hermoso.
    Es una obra de una sensibilidad extraordinaria que consigue poner en palabras precisas una de las transiciones más difíciles y universales de la vida humana: el momento en que nos toca sostener a quienes antes nos sostenían.



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