¿Quién te dio el derecho de juzgar,
de señalar y de condenar,
si en el espejo de tu memoria
aún vive tu propia historia?
Olvidas el desprecio y el rechazo,
las burlas crueles, cada pisotón;
cuando mendigaba un poco de cariño,
me dabas la espalda y me humillabas.
Y ahora que me alejo de tu vida,
te vistes de santa, pura e inmaculada;
¡qué ironía la de tu conciencia,
que olvida sus culpas y presume inocencia!
No hay espejo que mienta, ni memoria que olvide;
quien tanto hirió, no puede fingir que nunca lo hizo.
G3
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Autor:
Tavog3 (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 1 de noviembre de 2026 a las 16:43
- Comentario del autor sobre el poema: Siempre el que reacciona, termina siendo el malo.
- Categoría: Reflexión
- Lecturas: 7
- Usuarios favoritos de este poema: huertero, Mónica Arias

Offline)
Comentarios2
Qué poema tan poderoso y lleno de valentía G3
Tiene una capacidad magistral para transformar el dolor y la indignación en versos que cortan como el cristal.
El cierre es una genialidad absoluta
Muchas gracias. Un abrazo
Un poema contundente, de esos que no se andan con rodeos y ponen el dedo en la llaga. Habla de la hipocresía de quienes olvidan el daño que hicieron y, sin embargo, se permiten juzgar a los demás. Me quedo especialmente con la fuerza de las preguntas iniciales y con ese cierre, que recuerda que la memoria puede intentar esconder las culpas, pero no borrarlas. A veces, alejarse también es una forma de recuperar la dignidad. Un saludo cordial.
Gracias por estar pendiente de mis letras. Un fuerte abrazo
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