NOCTURNO III

CabaretSartre

NOCTURNO III

 

En hombros de mi madre viví mi dulce infancia:

colmándome de cielos pese a la gran distancia.  

 

Sintiendo que las nubes seguían nuestra danza 

y que en ese silencio la voz sola se amansa.

 

Mirábamos la niebla ën nuestra caminata,

mis manos hechas hielo; las tuyas mi fogata.

 

Tu calor disipaba las calles nebulosas 

dándole a mi ïnfancia el color de las rosas.

 

En mis sienes vastagas y ricas alegrías 

que esta triste noche transforman poesías.

 

Es por esto que vivo recordando con ansia,

fui feliz sin saberlo. Hoy vivo en la nostalgia.

 

Me entregaron júbilo ä la edad más temprana:

las montañas más altas para una tierra llana.

 

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El tiempo con su pluma nos deja una mancha

a quienes le buscamos la última revancha.



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