He de marchar en una soledad
que me adviene con soberbia extrañeza.
He de andar arrastrando mi tristeza
hacia la urbe y con inseguridad.
Porque desnuda, llena de frialdad,
una mano refleja mi entereza:
brota una subitánea incerteza
do pisaba con regularidad.
¡Tornóseme la ciudad extranjera!
Al zapato se apegaban las losas,
la luz de las farolas se atenuaba,
nadie me paraba ni tan siquiera
para venderme o firmar cuatro cosas.
¿Esta metrópoli yo frecuentaba?
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Autor:
Yusti Pérez (
Online) - Publicado: 31 de octubre de 2026 a las 10:26
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1

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