Un romance de verano, que acumulan años ya,
donde el baile y las charlas nos hacían conectar.
Él llegó del extranjero, de lejana latitud,
dejando en mi memoria su dulce y noble actitud.
El tiempo abrió distancias, silencios y desvíos,
cruzamos otras rutas, otros rumbos e historias;
más un día de la nada, por la pantalla, un saludo llegó,
y el eco de aquel tiempo de repente despertó.
Hoy la diferencia horaria nos marca el compás,
coordinando los minutos para hablarnos más y más.
Se rompió la monotonía, se encendió la ilusión,
con mensajes cotidianos que complementan mi rutina.
Me fascina ver su piel tostada por el sol austral,
y escuchar esa voz que tiene un tinte singular;
su sonrisa tierna y franca enciende mi propia risa,
mientras su viril presencia con la brisa se desliza.
Es juego, es cercanía, es chispa y complicidad,
un presente inesperado que se ha vuelto picardía;
su piel, su voz, sus manos que la distancia dibuja,
encienden un erotismo que mi calma reconfigura.
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Autor:
Nata Feo (
Online) - Publicado: 31 de octubre de 2026 a las 00:11
- Categoría: Amor
- Lecturas: 1

Online)
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