Y el monje me dejó. La hospedería
hasta entonces que me era como un don
tornose en mil lamentos de perdón.
Y me vi fracasado y que sería
un desperdicio el resto de mi vida:
por la mancha infinita en mi conciencia.
No tiene cura. Ni la entera ciencia
encontraría pócima a mi herida.
Tú en cambio ves deleite en mi fracaso
pues piensas darle nuevo y gran sentido
a todo mi dolor y recorrido.
¿Será como tú dices? ¿Un abrazo
he darte el postrer día? Mi camino
sabe amargo, tu cáliz y tu vino.
-
Autor:
Sebafel (
Online) - Publicado: 30 de octubre de 2026 a las 00:35
- Comentario del autor sobre el poema: Ojalá sea de su agrado
- Categoría: Reflexión
- Lecturas: 1

Online)
Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.