Sebafel

Me vi fracasado

Y el monje me dejó. La hospedería

hasta entonces que me era como un don

tornose en mil lamentos de perdón. 

Y me vi fracasado y que sería

 

un desperdicio el resto de mi vida:

por la mancha infinita en mi conciencia.

No tiene cura. Ni la entera ciencia

encontraría pócima a mi herida.

 

Tú en cambio ves deleite en mi fracaso

pues piensas darle nuevo y gran sentido

a todo mi dolor y recorrido.

 

¿Será como tú dices? ¿Un abrazo

he darte el postrer día? Mi camino

sabe amargo, tu cáliz y tu vino.