Querías verme siempre de rodillas,
olvidando tus rechazos y desprecios;
pensaste que podías pisotear mi orgullo,
herirme, engañarme y juzgar mis sentimientos.
Podías ofenderme sin medida,
y al reaccionar, el malo era yo;
nunca miraste el daño que hacías,
ni las heridas que tu actitud dejó.
¡Pero se acabó! Ya no acepto más,
no nací para rogar ni para aguantar;
prefiero sufrir en soledad y en calma,
que seguir perdiéndome por salvarte el alma.
Hoy elijo mi paz, mi dignidad y mi vida;
cierro la puerta, sano mis heridas.
Porque estar solo no es una derrota,
derrota es quedarse donde el respeto no importa.
G3
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Autor:
Tavog3 (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 28 de octubre de 2026 a las 12:51
- Comentario del autor sobre el poema: Jajaja... siempre el que reacciona al recibir la pedrada, es el culpable de poner la cabeza para que ella lo hiera.
- Categoría: Reflexión
- Lecturas: 2

Offline)
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