Hablemos de una vez…
Dime quién eres:
si eres la llama que abrasa
o la lluvia que calma las heridas.
Dime por qué llegas
con manos de seda
y, a veces, con el filo oculto
de la nostalgia.
Y el amor me respondió:
—Soy todas mis contradicciones.
Soy el temblor de una mirada,
la paz de un abrazo,
la ausencia que duele
y la presencia que salva.
Soy la piel que recuerda,
el deseo que despierta en la noche,
la ternura que permanece
cuando el fuego comienza a quemar.
No me busques perfecto.
Ámame entero:
con mis vértigos,
mis milagros
y mis cicatrices.
Entonces, por un momento,
guardé silencio
y me apoyé sobre su pecho.
—Pero así te amo… —murmuré.
Entonces dijo:
—Fundámonos, pues, en la pasión.
Yo soy la llave;
tú, la cerradura.
—Ven, mi niña hermosa:
así se vive en este mundo.
Comprendí entonces,
al sentir la brasa de su cuerpo,
al escuchar el eco penetrante de su voz,
que el amor no viene a pertenecernos;
viene a transformarnos.
L.T.
10/28/2026
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Autor:
LOURDES TARRATS (
Offline) - Publicado: 28 de octubre de 2026 a las 09:01
- Comentario del autor sobre el poema: Queridos amigos y amigas: Aquí les traigo este poema de amor, inspirado y dedicado a Salvador Santoyo Sánchez. Espero que sea de su agrado y que lo disfruten tanto como yo disfruté al escribirlo. Quiero compartir con ustedes que he estado un tanto ausente del Portal porque me encuentro trabajando en mi quinto libro, ENCUENTRO, que será publicado en Amazon a finales de noviembre. Les he extrañado mucho y me alegra volver a compartir mis letras con ustedes. Desde mi isla de abrazos, les envío uno a todos con mucho cariño y respeto, porque… ¡POETAS SOMOS!
- Categoría: Amor
- Lecturas: 2
- Usuarios favoritos de este poema: JordiCris ✍️

Offline)
Comentarios1
este verso lo resume todo con total certeza de que es así. Gracias por tu bella composición estimada Lourdes. Con afecto... Jordi
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