El arroyo

David Arthur

 

No más un arroyo manso,

demasiado lleno

no de autoestima

sino de lluvias torrenciales,

forzándolo hacia adelante

más y más rápido,

demasiado rápido,

situación aturdida,

acosando su camino

hacia caos destructivo,

desbordando sus orillas

hundiendo el terreno ya empapado.

*

Hinchado a una fuerza de batalla,

derrotando a toda resistencia,

las aguas, cual una vorágine,

inundan los alrededores,

libre de las privaciones

de su serpenteo inato,

restringido como un condenado

en su camisa de fuerza,

con venganza

un oleaje indiscriminado,

entra el pueblo indefenso.

*

Solamente los pajaros escapan.

 

David Arthur   ©®

La foto de internet



Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.