No más un arroyo manso,
demasiado lleno
no de autoestima
sino de lluvias torrenciales,
forzándolo hacia adelante
más y más rápido,
demasiado rápido,
situación aturdida,
acosando su camino
hacia caos destructivo,
desbordando sus orillas
hundiendo el terreno ya empapado.
*
Hinchado a una fuerza de batalla,
derrotando a toda resistencia,
las aguas, cual una vorágine,
inundan los alrededores,
libre de las privaciones
de su serpenteo inato,
restringido como un condenado
en su camisa de fuerza,
con venganza
un oleaje indiscriminado,
entra el pueblo indefenso.
*
Solamente los pajaros escapan.
David Arthur ©®
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