La belleza de mis ruinas.

El cronista sin puerto

Llevo en la sangre un invierno
que nadie quiso abrigar,
soy la oveja negra del rebaño,
la que aprendió sola a sangrar.

 

Un día seré mi apellido,
pero no su forma de amar;
haré de mis ruinas un nido,
de aquello que me faltó, un hogar.

 

Cusco ya era mi destino,
mi lluvia, mi forma de andar;
¿por qué se cruzó tu camino
cuando no pensaba en nadie encontrar?

 

Incluso en mis días más rotos,
cuando me vence el rencor,
tú encuentras belleza en mis ojos
y llamas poesía a mi dolor.

 

Acaso ya estaba escrito
que te encontrara en la ciudad;
o acaso dos seres heridos
se reconocen en la oscuridad.

  • Autor: El Cronista sin puerto (Seudónimo) (Offline Offline)
  • Publicado: 25 de octubre de 2026 a las 23:34
  • Categoría: Sin clasificar
  • Lecturas: 1


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