Florentina Salas: La mártir
olvidada de la independencia.
Florentina Salas es una dama real de la
historia, olvidada por el tiempo, pero que en este
relato enaltece con verdad una verdad sepultada
en la ficción para revivirla. Joven campesina que
trabajaba en los cafetales de la Hacienda Los
Vados, se trasladaba de hacienda en hacienda
por supervivencia, luchando por sobresalir. Criolla
de padres criollos con linaje español mezclado
con sangre indígena motilona, su valentía la
impulsaba siempre.
En un envío de café hacia la capital, conoció a
Mercedes Abrego, una mujer madura que
aparentaba ser aliada del régimen. Dueña de una empresa textil y costurera de los mejores
atuendos para la aristocracia cucuteña, refinada
y astuta, Mercedes se creía revolucionaria. Vio en
Florentina la fortaleza para persistir en la lucha
libertaria del país y comenzó a captar mujeres
para la misión. La citaba repetidamente por
pedidos de café, y envío tras envío, ganó su
confianza.
Un día, Mercedes invitó a Florentina a una
reunión familiar que celebraba independencia,
alegría y libertad. Al llegar, la llevaron al
sótano. Asustada, Florentina escuchó a Mercedes
revelar el plan de libertad que ardía en su
corazón. Le presentó una red de espías para la
liberación y le propuso unirse a ese gran
compromiso.Allí conoció a Carmen Serrano, una jovencita
aristócrata y costurera que soñaba con libertad.
Se infiltraba en casas realistas, captando
información para el ejército patriota. Luego,
Eusebia Gálviz, una señora mayor humilde,
servidora de Mercedes y recolectora clave de datos.
Siguió Agustina Peralta, que en los mercados
esparcía chismes y falsedades para
desestabilizar a los españoles; lavandera de
aristócratas realistas, mentía sobre los criollos y
los confundía, traicionando a sus jefes por amor
a Colombia. Florentina la admiró por su agilidad
y valentía.
Después, le presentaron a Susana Cote y Eulalia
Gálviz, colaboradoras del ejército patriota que
acompañaban a las tropas: cocinaban, limpiaban trajes y cosían rotos mientras
llevaban información a Santander.
Luego, las cuatro estudiosas aristócratas que
planeaban misiones ágiles: Trinidad, María
Inés, Josefa de Jesús y María Modesta Ramírez.
Hijas de familias nobles, expertas en mapas y
estrategias, íntimas amigas de Santander
demostraron inteligencia y coherencia en un
mundo de hombres. Sabían leer, escribir y se
comunicaban con Mercedes por cartas con datos
de los campos de batalla.
Por último, las guerreras del ejército: Nicolasa y
Bernarda Ibañez, dos hermanas humildes pero
sensatas, toches valientes que representaban la
cultura del Norte. Empuñaban armas en batalla
con la "borrachera cucuteña" y la arrechera norteña; seducían e infiltraban a españoles
para asesinarlos y desestabilizarlos. Florentina
quedó asombrada por su coraje.
Todas presentadas, Florentina probó cada rol en
el plan de espías para hallar su lugar. Destacó
como espía, entrenada por Mercedes, quien le
enseñó a leer y escribir con coherencia. Se infiltró
como sirvienta y costurera en la poderosa
familia realista Lizon, en la Hacienda Los
Patios.
Allí, Lizon y su malvada esposa la explotaban
con trabajo agotador. Florentina oyó que
planeaban una emboscada en Los Vados y envió
la información a Mercedes. Lizon se enamoró de
ella y la pretendió; al negarse, intentó abusar. Su esposa los sorprendió y la expulsó, acusándola
de amante.
Florentina salió sin saber la tragedia
inminente. Mercedes, ignorando su expulsión,
envió una carta con la alerta. La sirvienta de
confianza de Lizon la interceptó y se la dio a la
esposa, analfabeta, quien se la guardó al
marido. Florentina, aun limpiando la hacienda
antes de irse, recibía el correo; guardó copias,
pero Mercedes siguió enviando.
Al leer la carta, Lizon enloqueció y preparó la
trampa. Florentina corrió a casa de Mercedes
para contar lo sucedido. Mercedes cayó en cuenta
y envió a Florentina y Carmen a advertir a
Santander. Llegaron tarde: el ejército patriota
cayó en la emboscada. Muchos murieron, incluido un cuarto de las tropas; los demás, en
campamento, se salvaron.
En el caos, Florentina mandó a Carmen a guiar
a Santander por el río para escapar. Carmen
avisó, pero al volver, ambas fueron capturadas.
El 18 de octubre de 1813, Florentina, la mártir,
fue asesinada. Carmen fue degollada.
Santander escapó con pocos hombres.
Heroína olvidada, Florentina Salas derramó su
sangre por la libertad de Colombia. El olvido la
borró, pero hoy la recuerdo con aprecio. Cuando
murió, la flor de cañahuate floreció en un
fenómeno por todo el municipio, como un grito
de la tierra por la mujer que amó. El sol lloró
tiñendo el suelo de amarilla flor.
HONOR Y GLORIA A FLORENTINA SALAS,
MARTIR POR LA LIBERTAD, MUERE
DEGOLLADA A SU CAUSA LA LIBERTAD,
SIEMPRE RECORDADA PATIENSE DE
VERDAD.
Florentina Salas es un emblema del alma. Su
muerte, un sacrificio del alma: se entrega a la
muerte por la libertad futura. Aquí te cuento el
dolor de una mujer mártir a sus 17 años.
Capturada un día y arrojada a prisión, el susto
de morir joven la trauma. Se sentía sola, sin
propósitos; no quería morir y ese deseo la nubló. Por la ventana veía los estoraques, pero
encadenada no podía salir de allí. Su dolor era
perder lo sagrado a tan corta edad. Llora
desconsolada y abandonada, se pregunta dónde
está, pero sabe que Él la escucha y que su
propósito es la vida, la vida en la eternidad.
Una llovizna nubla la tormentosa noche; con el
frío, se duerme y descansa, con miedo a la
muerte. Así amanece y la levantan temprano
para desayunar: una arepa con queso y agua de
panela, que disfruta toda como la última que
iba a probar. Después, la llevan ante las altas
cortes de la Iglesia Católica, donde recibe la
última confesión. Cuenta toda su vida, se
desahoga; el sacerdote se conmueve, la perdona. Tan jovencita y valiente, se levanta hacia su
ejecución.
El 18 de octubre de 1813, la llevan a la plaza
principal de los Vados de Lizón. Tan miserable, a
su cabeza quieren cortar. Una pobre mujer,
mártir de la patria. La dejan decir su último
legado. Sus palabras no se saben en realidad,
pero estoy seguro de que serían estas, por mi
intuición; mi mente me habla y todo es parte de
la imaginación humana. Así pienso que fueron:
"Tierras fértiles, ¡cuánto amé este lugar! Hoy
muero mártir de una injusticia, pues solo deseo
la libertad. Soy tan ágil que logré vencer con
ausencia a los enemigos españoles, que
quisieron acabar los derechos a la vida que todos
merecemos: hablar, ¡ese derecho es la libertad! Mi testamento es corto: sigan en la justa causa,
fieles a Santander; luchen por la victoria, que
está muy cerca. Por mi sangre, lavarán con
sacrificio el triunfo que verán.
Ya es justo, de tanto hablar, y no me arrepiento
de nada. A mis padres, perdón les pido por esta
causa que me lleva a morir mal, pero deben
entender que mi sangre es por la libertad. A los
que causé daño, perdón también pido; y a Dios,
que iluminó esta causa en mi mente hoy, yo
salgo con amor y cumplo su mandato: acabar
con las cadenas que atan la verdad. En Dios está
mi causa, a su gloria es mi muerte. ¡Y a Lizón
descarado, repudiado serás por siglos en la
historia, asqueroso perverso!Ya de tanta habladuría, vengan y corten la
cabeza: ¡me aburro de tanto esperar! La corona
del martirio se posa en mi cabeza; ya la veo".
Empieza la ejecución. Con lágrimas en los ojos,
pero con coraje, pone su cabeza en el tajo. El
verdugo, con su hacha afilada, la hunde en la
cabeza y la asesina al instante. Un rayo de luz
ilumina a la mártir; el arcoíris empieza a
pasar y flores amarillas repentinas aparecen en
todos lados. Su cuerpo fue llevado a los estoraques
para enterrarlo. Su madre, en santa sepultura,
no se lo pudo dar, pero llorando y rezando la
acompañó al entierro.
En los estoraques se enterró el cuerpo de la
mártir de los patios, la causante de tantas flores
amarillas: fenómeno primaveral. Florentina Salas, la patiense de verdad, muy querida por su
acto tan valioso: morir por la libertad. Ojalá goce
de la eternidad con los santos y la alegría de
Cristo, por tan humilde mandato que deseó
cumplir: defender la libertad.
Sentimiento.
Ahora conoceremos el contexto de la historia:
cómo Florentina pasó de ser una campesina humilde
a convertirse en una heroína patriótica.
Es una historia de resiliencia y perseverancia,
una búsqueda incansable por la libertad.
Este poema narra su captura,
el caos de perder la batalla
y la trampa que la condujo a su destino.
También recuerda su fallecimiento por decapitación,
aquel fatídico 18 de octubre de 1813.
Es una historia que debe recordarse
más allá de los hechos y de la verdad,
porque nadie conoce del todo su vida:
solo se conserva su martirio y su sacrificio,
registrado en el Banco de la República
con una breve descripción:
“Florentina Salas, fallecida en manos de Lizón, heroína patriota”.
Una sola referencia bastó
para encender mi imaginación
y escribir una historia completamente ficticia,
pero con el corazón seguro
de que Florentina estará feliz
al ser recordada como heroína.
Aquí, en sus amados Patios,
que aunque en aquel tiempo aún no existían como municipio,
pertenecen hoy a la misma historia
de las civilizaciones que rodearon aquel siglo.
Florentina Salas:
la resiliencia por la libertad.
-
Autor:
JUAN MIGUEL MORENO VILLAMIZAR (
Online) - Publicado: 25 de octubre de 2026 a las 00:07
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 3
- En colecciones: CONSTRUYENDO UN PASADO EN UN FUTURO OLVIDADO-DESEADO..

Online)
Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.