JUAN MIGUEL MORENO VILLAMIZAR

Florentina Salas: Heroína, Mártir y Patriota.

Florentina Salas: La mártir

olvidada de la independencia.

 

Florentina Salas es una dama real de la

historia, olvidada por el tiempo, pero que en este

relato enaltece con verdad una verdad sepultada

en la ficción para revivirla. Joven campesina que

trabajaba en los cafetales de la Hacienda Los

Vados, se trasladaba de hacienda en hacienda

por supervivencia, luchando por sobresalir. Criolla

de padres criollos con linaje español mezclado

con sangre indígena motilona, su valentía la

impulsaba siempre.

En un envío de café hacia la capital, conoció a

Mercedes Abrego, una mujer madura que

aparentaba ser aliada del régimen. Dueña de una empresa textil y costurera de los mejores

atuendos para la aristocracia cucuteña, refinada

y astuta, Mercedes se creía revolucionaria. Vio en

Florentina la fortaleza para persistir en la lucha

libertaria del país y comenzó a captar mujeres

para la misión. La citaba repetidamente por

pedidos de café, y envío tras envío, ganó su

confianza.

Un día, Mercedes invitó a Florentina a una

reunión familiar que celebraba independencia,

alegría y libertad. Al llegar, la llevaron al

sótano. Asustada, Florentina escuchó a Mercedes

revelar el plan de libertad que ardía en su

corazón. Le presentó una red de espías para la

liberación y le propuso unirse a ese gran

compromiso.Allí conoció a Carmen Serrano, una jovencita

aristócrata y costurera que soñaba con libertad.

Se infiltraba en casas realistas, captando

información para el ejército patriota. Luego,

Eusebia Gálviz, una señora mayor humilde,

servidora de Mercedes y recolectora clave de datos.

Siguió Agustina Peralta, que en los mercados

esparcía chismes y falsedades para

desestabilizar a los españoles; lavandera de

aristócratas realistas, mentía sobre los criollos y

los confundía, traicionando a sus jefes por amor

a Colombia. Florentina la admiró por su agilidad

y valentía.

Después, le presentaron a Susana Cote y Eulalia

Gálviz, colaboradoras del ejército patriota que

acompañaban a las tropas: cocinaban, limpiaban trajes y cosían rotos mientras

llevaban información a Santander.

Luego, las cuatro estudiosas aristócratas que

planeaban misiones ágiles: Trinidad, María

Inés, Josefa de Jesús y María Modesta Ramírez.

Hijas de familias nobles, expertas en mapas y

estrategias, íntimas amigas de Santander

demostraron inteligencia y coherencia en un

mundo de hombres. Sabían leer, escribir y se

comunicaban con Mercedes por cartas con datos

de los campos de batalla.

Por último, las guerreras del ejército: Nicolasa y

Bernarda Ibañez, dos hermanas humildes pero

sensatas, toches valientes que representaban la

cultura del Norte. Empuñaban armas en batalla

con la \"borrachera cucuteña\" y la arrechera norteña; seducían e infiltraban a españoles

para asesinarlos y desestabilizarlos. Florentina

quedó asombrada por su coraje.

Todas presentadas, Florentina probó cada rol en

el plan de espías para hallar su lugar. Destacó

como espía, entrenada por Mercedes, quien le

enseñó a leer y escribir con coherencia. Se infiltró

como sirvienta y costurera en la poderosa

familia realista Lizon, en la Hacienda Los

Patios.

Allí, Lizon y su malvada esposa la explotaban

con trabajo agotador. Florentina oyó que

planeaban una emboscada en Los Vados y envió

la información a Mercedes. Lizon se enamoró de

ella y la pretendió; al negarse, intentó abusar. Su esposa los sorprendió y la expulsó, acusándola

de amante.

Florentina salió sin saber la tragedia

inminente. Mercedes, ignorando su expulsión,

envió una carta con la alerta. La sirvienta de

confianza de Lizon la interceptó y se la dio a la

esposa, analfabeta, quien se la guardó al

marido. Florentina, aun limpiando la hacienda

antes de irse, recibía el correo; guardó copias,

pero Mercedes siguió enviando.

Al leer la carta, Lizon enloqueció y preparó la

trampa. Florentina corrió a casa de Mercedes

para contar lo sucedido. Mercedes cayó en cuenta

y envió a Florentina y Carmen a advertir a

Santander. Llegaron tarde: el ejército patriota

cayó en la emboscada. Muchos murieron, incluido un cuarto de las tropas; los demás, en

campamento, se salvaron.

En el caos, Florentina mandó a Carmen a guiar

a Santander por el río para escapar. Carmen

avisó, pero al volver, ambas fueron capturadas.

El 18 de octubre de 1813, Florentina, la mártir,

fue asesinada. Carmen fue degollada.

Santander escapó con pocos hombres.

Heroína olvidada, Florentina Salas derramó su

sangre por la libertad de Colombia. El olvido la

borró, pero hoy la recuerdo con aprecio. Cuando

murió, la flor de cañahuate floreció en un

fenómeno por todo el municipio, como un grito

de la tierra por la mujer que amó. El sol lloró

tiñendo el suelo de amarilla flor.

 

 

 

HONOR Y GLORIA A FLORENTINA SALAS,

MARTIR POR LA LIBERTAD, MUERE

DEGOLLADA A SU CAUSA LA LIBERTAD,

SIEMPRE RECORDADA PATIENSE DE

VERDAD.

 

Florentina Salas es un emblema del alma. Su

muerte, un sacrificio del alma: se entrega a la

muerte por la libertad futura. Aquí te cuento el

dolor de una mujer mártir a sus 17 años.

Capturada un día y arrojada a prisión, el susto

de morir joven la trauma. Se sentía sola, sin

propósitos; no quería morir y ese deseo la nubló. Por la ventana veía los estoraques, pero

encadenada no podía salir de allí. Su dolor era

perder lo sagrado a tan corta edad. Llora

desconsolada y abandonada, se pregunta dónde

está, pero sabe que Él la escucha y que su

propósito es la vida, la vida en la eternidad.

Una llovizna nubla la tormentosa noche; con el

frío, se duerme y descansa, con miedo a la

muerte. Así amanece y la levantan temprano

para desayunar: una arepa con queso y agua de

panela, que disfruta toda como la última que

iba a probar. Después, la llevan ante las altas

cortes de la Iglesia Católica, donde recibe la

última confesión. Cuenta toda su vida, se

desahoga; el sacerdote se conmueve, la perdona. Tan jovencita y valiente, se levanta hacia su

ejecución.

El 18 de octubre de 1813, la llevan a la plaza

principal de los Vados de Lizón. Tan miserable, a

su cabeza quieren cortar. Una pobre mujer,

mártir de la patria. La dejan decir su último

legado. Sus palabras no se saben en realidad,

pero estoy seguro de que serían estas, por mi

intuición; mi mente me habla y todo es parte de

la imaginación humana. Así pienso que fueron:

\"Tierras fértiles, ¡cuánto amé este lugar! Hoy

muero mártir de una injusticia, pues solo deseo

la libertad. Soy tan ágil que logré vencer con

ausencia a los enemigos españoles, que

quisieron acabar los derechos a la vida que todos

merecemos: hablar, ¡ese derecho es la libertad! Mi testamento es corto: sigan en la justa causa,

fieles a Santander; luchen por la victoria, que

está muy cerca. Por mi sangre, lavarán con

sacrificio el triunfo que verán.

Ya es justo, de tanto hablar, y no me arrepiento

de nada. A mis padres, perdón les pido por esta

causa que me lleva a morir mal, pero deben

entender que mi sangre es por la libertad. A los

que causé daño, perdón también pido; y a Dios,

que iluminó esta causa en mi mente hoy, yo

salgo con amor y cumplo su mandato: acabar

con las cadenas que atan la verdad. En Dios está

mi causa, a su gloria es mi muerte. ¡Y a Lizón

descarado, repudiado serás por siglos en la

historia, asqueroso perverso!Ya de tanta habladuría, vengan y corten la

cabeza: ¡me aburro de tanto esperar! La corona

del martirio se posa en mi cabeza; ya la veo\".

Empieza la ejecución. Con lágrimas en los ojos,

pero con coraje, pone su cabeza en el tajo. El

verdugo, con su hacha afilada, la hunde en la

cabeza y la asesina al instante. Un rayo de luz

ilumina a la mártir; el arcoíris empieza a

pasar y flores amarillas repentinas aparecen en

todos lados. Su cuerpo fue llevado a los estoraques

para enterrarlo. Su madre, en santa sepultura,

no se lo pudo dar, pero llorando y rezando la

acompañó al entierro.

En los estoraques se enterró el cuerpo de la

mártir de los patios, la causante de tantas flores

amarillas: fenómeno primaveral. Florentina Salas, la patiense de verdad, muy querida por su

acto tan valioso: morir por la libertad. Ojalá goce

de la eternidad con los santos y la alegría de

Cristo, por tan humilde mandato que deseó

cumplir: defender la libertad.

 

Sentimiento.

 

Ahora conoceremos el contexto de la historia:

cómo Florentina pasó de ser una campesina humilde

a convertirse en una heroína patriótica.

Es una historia de resiliencia y perseverancia,

una búsqueda incansable por la libertad.

Este poema narra su captura,

el caos de perder la batalla

y la trampa que la condujo a su destino.

También recuerda su fallecimiento por decapitación,

aquel fatídico 18 de octubre de 1813.

Es una historia que debe recordarse

más allá de los hechos y de la verdad,

porque nadie conoce del todo su vida:

solo se conserva su martirio y su sacrificio,

registrado en el Banco de la República

con una breve descripción:

“Florentina Salas, fallecida en manos de Lizón, heroína patriota”.

Una sola referencia bastó

para encender mi imaginación

y escribir una historia completamente ficticia,

pero con el corazón seguro

de que Florentina estará feliz

al ser recordada como heroína.

Aquí, en sus amados Patios,

que aunque en aquel tiempo aún no existían como municipio,

pertenecen hoy a la misma historia

de las civilizaciones que rodearon aquel siglo.

Florentina Salas:

la resiliencia por la libertad.