Cuando tengo la oportunidad de estar presente en este portal, los busco y los leo. Y en la lectura escucho sus voces; es como poner oídos en los ojos. Busco, como ustedes, la palabra que acompañe; voy tras ella, como quien tiene sed.
Algunas veces les comento; otras, la vida vuelve a atraparme con sus afanes. Pero todas las guardo en mi mente, en la punta de mi lengua, y las rumio durante días. Entonces mi voz ya no es solo mía: algo de las suyas también habla en ella.
Nos leemos pronto.
La demora
Hay una voz que persigo.
Cuando me acerco,
se calla.
Entonces me planto en la tierra
como una semilla esperando germinar.
Me quedo en el rumor
de las ramas más altas,
donde anida el ave
y demoran su caída
la hoja y el fruto.
Y así,
subterráneo como el grano,
aéreo como el tallo,
espero.
Pongo mis oídos sobre los ojos
y mi lengua se acuesta sobre el polvo
como una raíz.
¿Cuánto falta para que amanezca?
Y en mi espera,
¿brotaré como las flores?
¿Podré escuchar con estos ojos
fugaces como un suspiro
que me ciegan?
¿O cortarán mi lengua
envejecida bajo la tierra?
¿Cuándo lloverá para beber el agua
y echar ramas y flores y frutos?
¿Cuándo despertaré de este sueño?
Hay una voz que persigo
y no podré encontrarla
vestido de piel y carne;
esta vestidura
que se gasta
mientras camina hacia su límite.
Voy
efímero,
poseído por la inercia invisible,
descendiendo hasta el polvo,
hasta deslizarme
en la inasible sustancia,
allí
donde podamos demorarnos.
Ricardo Castillo
De La geometría de las palabras
-
Autor:
Axioma (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 24 de octubre de 2026 a las 14:28
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 2
- Usuarios favoritos de este poema: alicia perez hernandez

Offline)
Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.