Aproveché el invierno lo mismo que una golondrina
con frío que abre sus alas.
Aproveché la migración de los colores,
del verde esmeralda al blanco plata,
para entender que las ausencias también mudan de piel.
El aire pesa, enrarecido.
Un árbol añoso se transfigura y ama
por obligación,
por devoción,
por esa costumbre antigua de echar raíces donde duele.
Porque el olvido está lleno de memorias
que no caben en el bolsillo
ni en los modales de la resignación.
Al fin el corazón emigra,
torpe escarabajo 🪲 abriendo la jaula
con la prisa inútil de quien vuelve a empezar.
Al fin comienzo a recordarte,
ya sin la culpa del naufragio,
sabiendo que hay inviernos que se quedan
solo para enseñarnos a volar.
m.c.d.r
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Autor:
m.c.d.r (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 23 de octubre de 2026 a las 23:32
- Categoría: Triste
- Lecturas: 2

Offline)
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