marco romero

Migración

Aproveché el invierno lo mismo que una golondrina

con frío que abre sus alas.

 

Aproveché la migración de los colores,

del verde esmeralda al blanco plata,

para entender que las ausencias también mudan de piel.

 

El aire pesa, enrarecido.

 

Un árbol añoso se transfigura y ama

por obligación,

por devoción,

por esa costumbre antigua de echar raíces donde duele.

 

Porque el olvido está lleno de memorias

que no caben en el bolsillo

ni en los modales de la resignación.

 

Al fin el corazón emigra,

torpe escarabajo 🪲 abriendo la jaula

con la prisa inútil de quien vuelve a empezar.

 

Al fin comienzo a recordarte,

ya sin la culpa del naufragio,

sabiendo que hay inviernos que se quedan

solo para enseñarnos a volar.



m.c.d.r