La distancia que recorre mi alma,
A un palmo de la vida se detiene,
Distraída tras las rejas de una vigilia,
El tiempo avanza tan solemne.
El de la guadaña tampoco se detiene,
Y agota las arenas del templo,
Predica su salmo, mi fe me sugiere,
Que entregué mi piel y mis huesos.
Y tan solo tiemblo...
Las costuras de mi pecho se agrietan,
No hay latido, solo silencio.
Las cadenas que me atan a la tierra,
Son de hilo, las creía de hierro.
Y tan solo son cuentos...
No hay luz, túnel, ni camino,
Solo yo y mi inerte cuerpo.
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Autor:
Maria Rosa (
Online) - Publicado: 23 de octubre de 2026 a las 14:33
- Comentario del autor sobre el poema: Han diagnosticado cáncer a mi tío hace apenas una semana y es difícil ver cómo se apaga solo por el hecho de saber que se va... Pero la verdad es que todos nos iremos algún día, porque solo estamos de paso, solo somos vigías detrás de las rejas de la vida... Bien es cierto que las decisiones que más nos marcan son las que no dependen de nosotros, pero el como las afrontamos es lo que nos define como persona.
- Categoría: Espiritual
- Lecturas: 1

Online)
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