Usted llegaba al aula con el sol de Santiago en los ojos
y esa cadencia de los que saben que la palabra es música.
Era una mulata de estirpe, de gesto firme y cuello largo,
que traía en la piel el aroma de la Sierra
y en la lengua el fuego de una ciudad que no sabe callar.
Cuando abría el libro, el bochorno del aula se detenía.
No leía versos: los invocaba.
Y de pronto, entre Martí, Guillén y la humedad del Caribe,
su voz cruzaba el aire para buscarme en el pupitre.
Me miraba con esa sabiduría antigua y me decía:
—Dígame usted, "Rey Alcides", ¿qué le dice este poema?
Aquel nombre, que solo usted pronunciaba con tal elegancia,
me hacía sentir que mi historia no era un exilio,
sino una épica que apenas comenzaba.
"Rey Alcides", me llamaba, y en su acento santiaguero,
las eses se volvían suspiros y mi nombre una bandera.
Me daba una corona que yo no sabía que tenía,
una estirpe de héroe griego perdida en una beca cubana.
Usted me enseñó que la literatura no ocurre en el papel,
sino en el cuerpo, en la gracia de un brazo que declama,
en el orgullo de saberse hijo de un idioma y de una tierra.
Gracias, maestra, por ese reino de dos años,
por enseñarme que un joven extranjero también puede ser Rey
si aprende a leer la luz con que Usted nos miraba.
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Autor:
Alcides R. Chavarría (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 23 de octubre de 2026 a las 09:46
- Comentario del autor sobre el poema: Este poema habita una dimensión donde la sensualidad intelectual y la estética del lenguaje se entrelazan. En él, la profesora de Literatura Hispanoamericana (8vo grado) y Literatura Universal (9no grado)—emblema del Caribe oriental, de la cadencia de Santiago de Cuba o Guantánamo y de la riqueza estética del mestizaje— no solo imparte literatura, sino que encarna la herencia viva de su cultura. La pieza captura con precisión la tensión lírica entre el respeto académico, la fascinación de la juventud y la incomparable musicalidad del habla Oriental cubana. Así, la evocación de Rey Alcides trasciende la mera anécdota nominativa: se erige en un acto de investidura simbólica, una corona de dignidad y pertenencia otorgada a la juventud de dieciséis años.
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 2
- Usuarios favoritos de este poema: Daniel Omar Cignacco, Alcides Chavarría🇳🇮
- En colecciones: Bitácora de la Gratitud.

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