Alcides Chavarría🇳🇮

La Poesía tiene nombre de mujer: Santiago de Cuba en la voz

Usted llegaba al aula con el sol de Santiago en los ojos
y esa cadencia de los que saben que la palabra es música.
Era una mulata de estirpe, de gesto firme y cuello largo,
que traía en la piel el aroma de la Sierra
y en la lengua el fuego de una ciudad que no sabe callar.

 

Cuando abría el libro, el bochorno del aula se detenía.
No leía versos: los invocaba.
Y de pronto, entre Martí, Guillén y la humedad del Caribe,
su voz cruzaba el aire para buscarme en el pupitre.
Me miraba con esa sabiduría antigua y me decía:
—Dígame usted, \"Rey Alcides\", ¿qué le dice este poema?

 

Aquel nombre, que solo usted pronunciaba con tal elegancia,
me hacía sentir que mi historia no era un exilio,
sino una épica que apenas comenzaba.
\"Rey Alcides\", me llamaba, y en su acento santiaguero,
las eses se volvían suspiros y mi nombre una bandera.
Me daba una corona que yo no sabía que tenía,
una estirpe de héroe griego perdida en una beca cubana.

 

Usted me enseñó que la literatura no ocurre en el papel,
sino en el cuerpo, en la gracia de un brazo que declama,
en el orgullo de saberse hijo de un idioma y de una tierra.

 

Gracias, maestra, por ese reino de dos años,
por enseñarme que un joven extranjero también puede ser Rey
si aprende a leer la luz con que Usted nos miraba.