Fui dejando pedazos de mis días
en el borde difuso de tu mesa,
cambiando la verdad por profecías
creyendo que tu amor era promesa.
Que triste es descubrir, tarde o temprano,
que el fuego que cuidaba era de hielo,
que estuve construyendo con mi mano
castillos que eran de humo en el suelo.
Te di mis llaves, mi luz y mi equipaje,
desarmé mi escudo frente a ti,
pero tu amor fue solo un camuflaje,
una fachada donde me perdí.
Hoy me toca aceptar que no quedamos,
que las promesas se quedaron frías;
ya no duelen los besos que nos damos,
si no los días que creí que eras mía.
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Autor:
NATALY VANESSA FERMÁN MOLINA (
Offline) - Publicado: 22 de octubre de 2026 a las 11:12
- Comentario del autor sobre el poema: Es un pequeño poema inspirado en una traicion
- Categoría: Triste
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Offline)
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