41_ El eco de Fride en el galpón de las hachas se oía a contiguas gradas de allí; es más, al poco tiempo los brujos (enardecidos y grumosos) llegaron atormentados por esto, por aquellos también y porque básicamente las gradas eran su fiel posesión. Bajo la procesión del bullicio jocoso le dieron malos aires, y en los malos aires el aliento es inhabitable.
(Fride se alivió al poco tiempo).
Su fiebre comenzó a dejar su cuerpo y recuperó su semblante y agradeció, y esto le agradó a los brujos que bajo un arrebol sostenían las sangres.
Los crucigramas con palabras mal escritas empapelaron el suelo. Ágrafo me decías, y los esmaltes de colores raros vagabundeaban por las paletas y revistas de rock y discos que ya nadie escuchaba, y vasos que ya nadie en ellos bebía, y un gato con un nombre nocturnal —Bordón— y pañuelos baratos que te generaban una lágrima atroz.
(La pasma, la pasma, gritaban afuera).
Zumbaba el viento y sin presagios la siesta era garantía. Pero ¿por qué cerramos los ojos para dormir?
Libertad cantada y escalera de corazones.
(Entonces escribías):
“Aire Bahama, respírame la boca,
abrirme los ojos, llénalos sí de besos.
Y con palabras que uso con frecuencia,
Aire Bahamas, respírame el pecho.
Abrirme el alma como una cortina,
sacudime el polvo del brillo.
Abrime la boca, déjame ofrendas y pasionarias.
(¿recuerdas aquella que te saludó de vuelta a casa?)
No te preguntes nada; solo ves el tedio tendido
en este cuerpo de deseo amargo.
No voy a preguntarte por qué; dejaré el cuerpo
y la cama tendida
para cuando vuelvas y vuelvas este deseo amargo
y este tedio de plata en Aire Bahamas,
en brillo sin polvo.”
Se aturden los dientes, torpes estos, pero ya no nos conmovía tanto el frío. Y la noche nos daba ansiedad y bebíamos, toda la noche bebíamos, hasta quedar anémicos y friccionados. Y una bicicleta, y gente amante de lo ajeno, y un juego de torpezas de sexo en su estuche nuevo, y pasaba la muerte en una hoja amarilla y desfiles de ese estilo…
Hay un camino amarillo que solo llorando vemos (qué mierda esto de usar distintos tiempos).
Fuga esotérica y a despabilarse, gritó Fride, a armar resinas y plumas para los finales que ya vienen, ¿o no? Mientras le sacaba la platina y estrujaba las colillas de amores verdaderos.
Escribí ayer una resina de muerte en las mismas tripas de un diablo. Le dibujé un rostro obediente y fulgores reverenciales; con ello me gané dos días en mi cuerpo, dos días en los cuales no iba a renegar por esto.
Sigiloso, curioso, curtido de tregua, digo adiós mientras el bondi llega.
Fue lindo verte, fue lindo salir de mi gusanero piadoso.
Fue lindo afear el azar.

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