Que tarde tan plácida en el jardín abandonado
está por anochecer, es hora de comer
no puedo recorrer distancias veloces,
pero que importa, si la casa está vacía.
Me deslizo dejando mi rastro brillante
en la tierra reseca de falta de lluvia,
allí cerca veo con mis antenas
el verde nutriente de mi existencia.
Se ha encendido una luz, que extraño,
ha de ser el patio vecino. si llego
ire a saludar a mis amigos caracoles,
estarán de festín y yo no he llegado.
Veo el aljibe abandonado. reducto
que conserva aun la ultima humedad.
La trepadora me invita a saborearla
pero el precio es caer al precipicio.
Me pregunto que pasaría si cruzara
esa frontera deslizándome por las ramas.
no deja de tentarme, quizás me atreva,
quizás no, mejor mañana, hoy toca juerga.
Ay, me duele. que es ese polvo blanco
que rodea en linea el jardín.
Aqui no hay nadie, solo nosotros
pero hoy hay una intensa luz.
Mi antena me orienta hacia la otra piedra,
algo pasa, quema y me derrito,
el rastro se hace más espeso, el aljibe
cada vez es más lejano, no llego.
Encontré una teja, ire a refugiarme;
tengo sueño. me quema la piel,
no comí, una linea blanca impide el paso.
Mejor me escondo allí hasta el amanecer.
Sale el sol, lo veo por las rendijas,
hay voces, se acercan presurosas;
alguien levanta mi refugio...
parece que ya no estamos solos.
Ey, es una doña, me descubrió
mientras otros humanos entran muebles.
Señor aljibe, creo que le debo la visita,
me siento débil, mi piel esta rota.
Adiós señor aljibe, creo que no llegaré
esta noche tampoco, me llevan, me llevan;
ojos que me miran con curiosidad.
Chau vida, hoy es el fin de mi vida de babosa.
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Autor:
Mirta C. Sly (
Online) - Publicado: 21 de octubre de 2026 a las 21:37
- Comentario del autor sobre el poema: Disfruten de lo absurdo... lo absurdo es que no hablo de babosas...
- Categoría: Humor
- Lecturas: 1
- En colecciones: nuevos/bien mios.

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