Mirta C. Sly

Hoy toca juerga

Que tarde tan plácida en el jardín abandonado

está por anochecer, es hora de comer

no puedo recorrer distancias veloces,

pero que importa, si la casa está vacía.

 

Me deslizo dejando mi rastro brillante

en la tierra reseca de falta de lluvia,

allí cerca veo con mis antenas

el verde nutriente de mi existencia.

 

Se ha encendido una luz, que extraño,

ha de ser el patio vecino. si llego

ire a saludar a mis amigos caracoles,

estarán de festín y yo no he llegado.

 

Veo el aljibe abandonado. reducto

que conserva aun la ultima humedad.

La trepadora me invita a saborearla

pero el precio es caer al precipicio.



Me pregunto que pasaría si cruzara 

esa frontera deslizándome por las ramas.

no deja de tentarme, quizás me atreva,

quizás no, mejor mañana, hoy toca juerga.

 

Ay, me duele. que es ese polvo blanco

que rodea en linea el jardín.

Aqui no hay nadie, solo nosotros

pero hoy hay una intensa luz.

 

Mi antena me orienta hacia la otra piedra,

algo pasa, quema y me derrito,

el rastro se hace más espeso, el aljibe

cada vez es más lejano, no llego.

 

Encontré una teja, ire a refugiarme;

tengo sueño. me quema la piel,

no comí, una linea blanca impide el paso.

Mejor me escondo allí hasta el amanecer.

 

Sale el sol, lo veo por las rendijas,

hay voces, se acercan presurosas;

alguien levanta mi refugio...

parece que ya no estamos solos.

 

Ey, es una doña, me descubrió

mientras otros humanos entran muebles.

Señor aljibe, creo que le debo la visita,

me siento débil, mi piel esta rota.

 

Adiós señor aljibe, creo que no llegaré

esta noche tampoco, me llevan, me llevan;

ojos que me miran con curiosidad.

Chau vida, hoy es el fin de mi vida de babosa.