Vacío el lecho aflige mi postura.
Me sugiere la posición fetal.
Yo la adopto, pues hoy es lo normal.
Mas ¡qué colocación! ¡cuánta su agrura!
Cuando en la noche, gélida y oscura,
por costumbre yo a tu dermis dorsal
me apegaba e iba ciñendo el total
y angosto redondel de tu cintura,
entonces brillaba cada lucero
como si por el hecho de abrazarte
el cosmos se regocijara entero.
Te añoro, en exceso, y añoro aparte
la rutilancia y el ardor certero
que escasea y no vuelve al recordarte.
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Autor:
Yusti Pérez (
Online) - Publicado: 21 de octubre de 2026 a las 16:36
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1

Online)
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