Más allá de la contemplación, la aceptación, el afecto o la tranquilidad,
una vida sin esfuerzo ni objetivos es como pretender hacer un buen café sin agua ni grano:
una contradicción que niega su propia esencia…
Y así, competir con uno mismo,
adaptándose a las propias capacidades y circunstancias,
por el motivo que sea, mediante la lucha interna y la perseverancia,
ya sea ante un objetivo físico o mental, respetando las pausas que el tiempo exige entre una meta y la siguiente…
Es hacer de la vida un arte, por el simple hecho de no renunciar a seguir creciendo.
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Autor:
Jesús (Seudónimo) (
Online) - Publicado: 21 de octubre de 2026 a las 12:16
- Categoría:
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