Jesús Ángel.

De la vida, arte.

 


Más allá de la contemplación, la aceptación, el afecto o la tranquilidad,


una vida sin esfuerzo ni objetivos es como pretender hacer un buen café sin agua ni grano:


una contradicción que niega su propia esencia…


Y así, competir con uno mismo,
adaptándose a las propias capacidades y circunstancias,


por el motivo que sea, mediante la lucha interna y la perseverancia,


ya sea ante un objetivo físico o mental, respetando las pausas que el tiempo exige entre una meta y la siguiente…


Es hacer de la vida un arte, por el simple hecho de no renunciar a seguir creciendo.