Accidente en Adamuz

Juan Iscar

 

Acarrea el tren ritmo satisfecho

por las vías que llevan a la muerte.

La madre, con el rosario, convierte

una oración en amparo de hecho.

 

Pasa cuentas del rosario,

la mente en la virgen puesta.

Adamuz está en la cuesta

y un tren por el raíl contrario.

 

Se agita el tren en su viaje

como ruin culebra que huye.

En los vagones influye

el aire del seco paisaje.

 

Esta noche en el camino

que tiene la vía rota

la parca sus manos frota

ante el social desatino.

 

Averiada la vía no testada.

Los conductores dicen oraciones

al trepidar la cola de vagones.

Su sangre hierve por esa canallada.

 

Llega el día en que Adamuz espabila.

Dos trenes viajan en sentido opuesto

bajo continuo y violento traqueteo.

Al cruzarse, uno de ellos descarrila

 

y al otro arrastra en su caída

que se pierde en la hondonada.

¿La dirección alarmada?

¿Quiere ayuda?. Que la pida.

 

No está el gobierno afligido;

dicen carecer de culpa.

Este desastre resulta

del otro que no ha sabido

 

hacer propaganda cierta

de lo mal que estos lo hicieron.

De aquel polvo estos cubrieron

la maldad que anda encubierta.

  • Autor: Juan Iscar (Seudónimo) (Online Online)
  • Publicado: 20 de octubre de 2026 a las 16:58
  • Categoría: Reflexión
  • Lecturas: 1
  • En colecciones: Atardecer.


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