El pulso de la cal

Antonio Portillo Spínola



 

​Se sientan en el bordillo de una acera cualquiera,
donde el asfalto guarda el zumbido sordo
de satélites que vigilan el hambre.
La intemperie ya no es un lugar,
sino esta época.
​La desesperanza abre la palma:
trae una esquirla de metralla,
el parpadeo frío de una cifra en el cristal,
la ceniza de un cuarto que ya no tiene techo.
​La otra no aparta la vista.
Tiene las uñas sucias de cal,
el polvo del derrumbe metido en los nudillos.
Hurga en su bolsillo gastado,
saca una manzana golpeada,
la parte en dos contra el muslo
y le entrega la mitad más limpia.
​Comen juntas, en silencio,
con el amargor del hollín pegado a los dientes.

Antonio Portillo Spínola ©

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  • Autor: Spinoport (Seudónimo) (Online Online)
  • Publicado: 17 de octubre de 2026 a las 04:40
  • Comentario del autor sobre el poema: En este poema he sentado a la esperanza y a la desesperanza en el mismo bordillo, sin dejar que ninguna gane. Una trae en la palma lo que deja nuestra época: metralla, una cifra que parpadea en un cristal, la ceniza de una casa. La otra no tiene respuesta para eso. Solo tiene las manos sucias de cal, como quien vuelve a levantar paredes, y una manzana golpeada que parte en dos. No he querido escribir un poema de consuelo. El gesto no repara nada y el amargor del hollín sigue en la boca. Pero creo que la esperanza, cuando es verdadera, no es un discurso: es compartir lo poco que se tiene con quien ya no espera nada. Como la cal, que no borra la grieta; la cubre y permite seguir.
  • Categoría: Sin clasificar
  • Lecturas: 0


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