Se callaron las palabras, y las plumas dejaron de escribir.
Las mariposas en el rosal ya no danzan, y las golondrinas no revolotean por el cielo gris.
Dime tú, oh poeta, por qué dejaste de escribir,
Acaso el angel del invierno se llevó en su seno a tu musa de abril,
O tu voz se enmudeció junto al último ruiseñor gentil.
Los angeles suspiran tristes, y la bruma son sus suspiros que no bebe el alma.
Dime tu, oh poeta, porque callas ese poema que tu alma pide a mares gritarla.
Escucha al cefiro del austro, hasta el endecha en su sino un lamento
Cómo rogando con tono sutil que vuelva a florecer el vergel de tus versos
Que hasta el Eterno quiere escucharla, que hasta el Eterno quiere escucharla.
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Autor:
Rodrigo barra (
Online) - Publicado: 17 de octubre de 2026 a las 00:33
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1
- Usuarios favoritos de este poema: Rodrigo barra

Online)
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