Podrías haberme visto crecer
en la apatía de los campos,
pero fuiste a caer con tus alas
en otra estrella.
El sitio nacido de los sueños
es agua para el río de mis sienes.
Ese río que no se aparta de mi lado
cuando el viento corta mis venas
y yo sangro paisajes.
La brisa aleja mis palabras,
vivo con el silencio entre los labios.
Silencio que se acumula,
y un amor que rebalsa y se va
por el borde de mi calle.
La esperanza reencarna
en perpetuo movimiento.
Pero cuando el tiempo pasa
y las flores no nacen en la frente
comienza un camino que nunca quisimos encontrar entre los latidos.
Caen las lágrimas, que son un himno
no escuchado por las piedras
donde tu aliento se ha perdido.
Si algún día volvés de la tierra
cantando tus sueños,
espero que veamos
otro mundo bajo nuestro cielo.
Poder reír como los árboles
de tus manos, dominar los vientos
donde tus años han pasado.
Pero si tu descanso es eterno
pronto me iré rápido
como la luz de los relámpagos.
Volaremos juntos, bajo tierra,
entre raíces que los cuerpos sembraron.
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Autor:
Alan (
Online) - Publicado: 16 de octubre de 2026 a las 16:18
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1

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