Entro al pueblo con la frente en alto,
con las gafas oscuras ocultando mis naufragios,
saludo a cada rostro que encuentro a mi paso
y aprieto las riendas con fuerza,
para que nadie descubra que me tiembla la mano.
Sonrío…
pero esa sonrisa no me pertenece.
Es una piel prestada,
una máscara vieja, cansada,
remendada tantas veces
que hasta el alma se me escapa por sus grietas.
Anoche lloré hasta que amaneció,
hasta que el sol, indiferente,
se asomó por mi ventana.
Me arranqué la sonrisa frente al cristal
y le hablé a los demonios que habitan mi silencio,
con la voz rota, con el pecho deshecho,
suplicándole respuestas a una oscuridad
que ni siquiera se dignó a escucharme.
Nadie lo ve…
Nadie sabe que detrás de mis gafas
hay ojos que han perdido el brillo,
que detrás de mis saludos cordiales
se esconde un hombre cansado de fingir,
que mientras el mundo me llama valiente,
yo conozco todas las veces
que he tenido que recoger mis pedazos del suelo.
Sonrío de día y me quiebro de noche.
Me llaman fuerte porque nunca me han visto caer,
porque he aprendido a sangrar por dentro
sin manchar la ropa que llevo puesta.
Y qué ironía la vida…
todos admiran mi fortaleza,
pero nadie conoce el precio de sostenerla.
Todos creen en mi sonrisa,
menos yo, que conozco la tristeza
que se esconde detrás de ella.
Y, aun así, mañana volveré a levantarme.
Me pondré mis mejores galas,
acomodaré mi máscara frente al espejo,
limpiaré las huellas de otra noche perdida
y saldré de nuevo a caminar por el mundo.
Con la frente en alto.
Con las gafas puestas.
Con una sonrisa ensayada.
Y mientras todos crean que he vencido,
seguiré librando en silencio
la batalla que nadie ve.
Porque a veces el disfraz más doloroso no es el que usamos para engañar al mundo, sino aquel que terminamos usando para convencerlo de que estamos bien… cuando ni siquiera sabemos cómo volver a estarlo.
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Autor:
El escriba de la penumbra (Seudónimo) (
Online) - Publicado: 15 de octubre de 2026 a las 21:03
- Comentario del autor sobre el poema: Este poema representa una parte de mí que pocas personas conocen. Es la historia de un hombre que aprendió a caminar con la frente en alto, a saludar con una sonrisa y a continuar con su vida, incluso cuando por dentro siente que sus fuerzas se agotan. Un hombre que se acostumbró a ocultar sus lágrimas detrás de unas gafas oscuras y a vestir una sonrisa que muchas veces no refleja lo que siente su corazón. Para mí, este poema es el reflejo de mis noches difíciles, de esas madrugadas en las que los pensamientos no me dejan descansar y las lágrimas se convierten en las únicas testigos de mi tristeza. Es ese momento en el que desaparecen las miradas ajenas, me quito el disfraz y me encuentro frente a frente con mis miedos, mis heridas y mis silencios. Me duele pensar que muchas personas me llaman valiente sin imaginar cuántas veces he tenido que luchar conmigo mismo para encontrar fuerzas y levantarme de la cama. Ven al hombre que sonríe, pero desconocen al que llora en silencio. Ven mi fortaleza, pero no las batallas que libro para mantenerme en pie. Mi máscara no significa que quiera engañar al mundo; muchas veces significa que todavía no he encontrado la manera de mostrar mi dolor sin sentirme vulnerable ante los demás. Y, sin embargo, cada mañana vuelvo a levantarme. Me arreglo, me pongo mis mejores galas y salgo a enfrentar un mundo que no conoce mis noches. Quizás porque todavía guardo dentro de mí una pequeña esperanza, aunque algunos días me cueste encontrarla. Este poema es mi manera de darle voz a todo aquello que he callado, de convertir mis heridas en palabras y de recordarme que detrás de esa máscara sigue existiendo un ser humano que siente, que sufre, que necesita cariño y que también merece descansar de ser fuerte. No sé cuántas noches más tendré que enfrentar, ni cuándo volveré a sentir esa paz que tanto extraño. Pero quisiera llegar al día en que pueda levantarme, mirar mi reflejo y sonreír sin necesidad de fingir; un día en el que mis mejores galas no sean una armadura para esconder mi tristeza, sino una expresión de la tranquilidad que llevo dentro. Porque, al final, no quiero que el mundo me recuerde solamente como el hombre que siempre sonreía, sino como aquel que, aun atravesando sus noches más oscuras, nunca dejó de buscar una razón para volver a ver la luz. Y quizás ese sea el verdadero significado de mi poema: no solamente el dolor de un hombre que se rompe en silencio, sino el anhelo de poder vivir algún día sin máscaras, sin fingimientos y sin tener que esconder lo que siente para demostrar que es fuerte.
- Categoría: Triste
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