Si he de habitar el quebranto
sin que los dioses me nombren,
que sea mi último canto
la sed que padecen los hombres.
Titilando en la distancia,
se desgarra algún astro;
y yo, mísero huésped, sin estancia,
voy mendigando su rastro.
Estéril nace mi plegaria,
mi fe, un sudario de espinas;
y en mi vigilia esteparia,
las horas, sordas, mezquinas.
Imperceptible es mi duelo,
bajo el panteón amenazante;
soy una grieta rasgada en el cielo,
y un destierro palpitante.
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Autor:
beirre (Seudónimo) (
Online) - Publicado: 14 de octubre de 2026 a las 18:32
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1

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