Tus llaves siguen aquí
sobre el mueble de la entrada,
dónde las dejaste la última noche.
No abren ninguna puerta mía:
lo comprobé...
intenté tirarlas.
No pude;
no es por amor,
es por superstición,
cómo si tirarlas cerrara por fin
algo que aún no se cerrar.
Así que allí siguen,
oxidándose con elegancia,
aprendiendo a ser objeto.
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Autor:
Alguien que aprendió (
Online) - Publicado: 14 de octubre de 2026 a las 00:54
- Categoría: Triste
- Lecturas: 1

Online)
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