Alguien que aprendió

Las llaves

Tus llaves siguen aquí

sobre el mueble de la entrada,

dónde las dejaste la última noche.

 

No abren ninguna puerta mía:

lo comprobé...

intenté tirarlas.

 

No pude;

no es por amor,

es por superstición,

cómo si tirarlas cerrara por fin

algo que aún no se cerrar.

 

Así que allí siguen,

oxidándose con elegancia,

aprendiendo a ser objeto.