El sol aluz a la llanada y quema el horizonte.
El agua refleja y ahora en él se ve un hombre.
Los cigarros se van en bocanadas.
Los niños juegan a ver quién mejor se esconde.
En el casino se juega a doble o nada.
Las bisagras crepitan de los sabios robles.
Mi mente sigue igual de nefelibata.
Y al final la luna flagela la fatiga desde la cumbre,
mientras hay una rata comiendo de mí sin saber su nombre.
Detallo todos los días la pintura del capitán Sehnsucht completa,
y sigo sin poder completarla sin saber cuál es la pincelada.
Le di forma de maletín y traje,
le di forma de bebé en cuna,
le di forma de un largo viaje,
le di forma de una bella dama,
le di forma de delirico licor,
le di forma de lugar y manada.
El consenso aprobó la soberbia
para la coraza de un niño con alma en desolación.
Nunca las entendí; solían morir, pero más revivir.
El mundo no paró, aunque con un ritmo más claro.
Y más no las desaparecí; nada más las conoceré y conocí.
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Autor:
Diego Naranjo (
Online) - Publicado: 13 de octubre de 2026 a las 14:50
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1

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